Hace 15 años que el olor a adolecente se perdió entre especulaciones bursátiles, “terrorismos”, virtualidad y plástico puro. Hace 15 años que nuestro ultimo héroe, nuestro ultimo vocero generacional, vamos, nuestro último ídolo, un verdadero icono pop que sucumbió al peso de la existencia, rindiéndose ante los eternos polvos de la muerte. Y, es que no hay mucho que decir sobre eso, seamos sinceros fue débil así de sencillo, podemos caer en esa tentación de justificar lo que paso, incluso crea fantásticas historias de conspiración y asesinato, pero al final, dentro de nosotros, sabemos la verdad…no tuvo la suficiente fuerza de seguir adelante, maldición, de manera vulgar y sin ánimos de ofender, Kurt Cobain MARICONEO en el momento mas importante, pues, al final de cuentas este “ídolo” fue humano…demasiado humano.
Soy bastante joven como para poder ser incluido en la llamada “Generación X” o del sonado movimiento “Grunge”, recién cumplía nueve años cuando Ruth salía en noticias MTV a comunicar que el cuerpo de Kurt Cobain, líder de la banda Nirvana había sido encontrado sin vida en su casa de Seattle. Pese a mi juventud, no puedo negar la influencia de su música en mi vida, toda esa generación tiene influencia directa sobre nosotros, pues son, la última generación que realmente tuvieron ídolos, la última generación “algo” por así decirlo. Ya los ochenta había pasado lista de la gran mayoría de los iconos culturales (los ídolos del cine o TV, los “intelectuales-literarios”, los dioses de la guitarra). Encontrar un ídolo en nuestra generación es tarea casi imposible, e inútil, pues encontramos una gran variedad de representantes de diversos ámbitos de la cultura, pero solo eso, representantes de pasadas glorias, no hay creadores y mucho menos hay voceros culturales. Cualquier nombre que se nos ocurra, no tiene la influencia cultural que alguien como Sartre, Foucault, Kubrick, Bergman, Dalí, Lennon o el mismo Cobain tuvo mientras vivían. Recuerdo cuando en 2002 el video de You KNow You’re Right salió, honestamente fue escalofriante, ver algo “nuevo” de alguien muerto, ver la cara de ese alguien en la pantalla, tiene algo así como un aspecto bastante lúgubre y mórbido. Ese sabor de las obras póstumas y el efecto atemporal que tienen. La muerte de los grandes artistas a temprana edad no deja de tener ese aire místico mezclado con esa sensación de robo. No dejo de pensar en lo de Kurt, no dejo de pensar tiene más de robo que de mística y honestamente no se como se sentirán los de la Generación X (si me preguntan estaban mas por el camino de una Doomed Generation que “X”), pues hacia ellos fue el robo, “nunca le fallo al dolor” dijo, pero si le fallo a quienes le necesitaban, él mismo se lanzo a la nada y nos dejo en ese mundo que vendió, lo vendió por [la] nada.
No tenemos ídolos, no tenemos dioses, no tenemos mitos, no tenemos aspiraciones, no mas voceros, no mas aspiraciones, aquí estamos nosotros hijos de Nietzsche y de los Beatles, hijos de la tan llamada postmodernidad (pero mas hipermodernos que post), vislumbrando la línea lejana y por ello inmersos en el nihilismo. No tenemos ídolos, y el sentimiento de abandono se puede sentir con mayor fuerza, los tradicionales centros de fe, de culto que servían como refugios ante ese sentimiento de desesperación o desilusión con la vida, ya no son suficientes y cada vez van perdiendo la fuerza que antaño los llevaba a mover millones, a mover montañas. Es, en pocas palabras, el pesimismo de la “postmodernidad”. No tenemos dioses, bien, ¿para que los queremos, que han hecho por nosotros? Si queremos los podemos re-hacer y regresar a los “viejos buenos tiempos”, pero, ¡no queremos! ¡Ya no son suficientes! ¡Bah! No hay necesidad de ello, que mejor dios que nosotros mismos para dar el sentido a nuestra existencia, que mejor mito que el del hombre para poder ser superado, que mejor aspiración que superar este nihilismo en el que como arenas movedizas nos ahogamos lentamente.
Ahora 15 años después nos encontramos esperando al siguiente vocero que no llegara, pues hemos visto que no funcionan, necesitamos algo nuevo, necesitamos ese algo que llenara lo que antes aparentaban llenar los ídolos. No más ídolos, no más, dejémoslos en sus tumbas y que descansen por siempre. Nihilismo, nihilismo ¿como te permitimos llegar tan lejos? No entendimos a Nietzsche y el favor que nos hizo, no entendimos la visión de Lennon y desgraciadamente la voz de Cobain se escucha cada vez más lejana “Hello, hello, hello, how low?” mas bajo parece ser, “What else could I say?” que lo sientes, pero no importa, es lo que querías, “I'm so happy, Cause today I found my friends” ¡Bien hecho! Que lastima que tuvieras que hacer eso para encontrarlos.
Al final de cuentas, Dios sigue muerto, Nietzsche también, y Kurt, pues él, él los acompaña, y en el bar celestial esta platicando en la barra con Sinatra, Hendrix y Johnny Ramone, que divertido suena eso… Oh well, whatever, nevermind.