Hacia el 1118 Abelardo, el filósofo medieval; no el pájaro gigante, conoció a Eloísa en la ciudad de París. En aquel momento de su vida el filósofo regresaba a París después de haber tomado clases con el teólogo Anselmo de Laón. Su relación con este maestro había sido igual a la que había tenido con sus antiguos maestros de lógica, los había superado rápidamente y en ese momento Abelardo gozaba de la más alta fama. Eloísa por su parte era mucho menor que Abelardo, alrededor de 20 años, y cuenta Abelardo que esta muchacha era bella e inteligente. El mismo relata en su autobiografía cuales fueron sus intenciones hacia Eloísa desde que la conoció, como elaboró un plan para acercarse a ella diariamente el cual incluía ser su tutor. Esto fue fácil debido a que el tío de Eloísa le procuraba una buena educación.
En su carta autobiográfica Abelardo relata el ingenioso plan que elaboro para acercarse a Eloísa, primero busco acercarse “a ella en un trato diario y amistoso.” Lo anterior lo logro cuando por medio de unos amigos convencieron a Fulberto, el tío de Eloísa, de que lo hospedara en su casa. Fulberto aceptó a cambio de que le diera lecciones a Eloísa. Como la fama de Abelardo era tan grande el tío nunca sospecho de que “entregase a una inocente cordera a un lobo famélico” en palabras del propio Abelardo. Está de más decir que Abelardo conquisto a Eloísa, se desintereso por sus clases de lógica y lo menos que hacía cuando estaba con su discípula-amante era darle clases.
Empezaron a correr los rumores de que había algo entre Abelardo y Eloísa, se notaba en la actitud de Abelardo en clases y más evidentemente por las canciones y poemas de amor que escribió. Fulberto se negó a creer esto hasta que fue muy evidente, para esas fechas Eloísa había quedado embarazada. Ella y Abelardo huyeron a la Bretaña francesa, donde Eloísa se escondió hasta que nació su hijo a quien llamaron Astrolabio, aun en aquella época era un nombre bastante extraño. Abelardo parece haber sentido algo de culpa y le ofreció a Fulberto reparar el daño hecho contrayendo matrimonio con Eloísa con la única condición de que se mantuviera en secreto. Eloísa se opuso al matrimonio originalmente, argumentando que no era digno de un filósofo como él pero termino accediendo a los deseos de Abelardo, no fue la primera vez y no sería la última.
Eloísa y Abelardo se casaron en secreto en París, habían dejado a su hijo a cargo de la hermana de Abelardo, y después vivieron separados. Fulberto, sin embargo, empezó a divulgar el matrimonio y a maltratar a Eloísa por lo que Abelardo mandó a Eloísa al convento de Arguentil. Fulberto se enojo más, pensando que Abelardo se estaba deshaciendo de Eloísa y junto con familiares y amigos castraron una noche a Abelardo, quien humillado totalmente se volvió monje, no antes de que Eloísa tomara los hábitos. Este fue el episodio más dramático de la vida de Abelardo, posteriormente sería perseguido, sufriría varios atentados en contra de su vida por tratar de hacer que los monjes bajo su cargo vivieran la vida del evangelio, y sería condenado en dos concilios. Su relación con Eloísa no terminó con sus respectivas entradas en religión, posteriormente Abelardo le donaría a Eloísa y sus compañeras de religión el oratorio del Paráclito, y también mantendría correspondencia con Eloísa, en la que Abelardo ya un convencido religiosom dialoga con una Eloísa que en ningún momento lo ha dejado de amar. Étienne Gilson en su libro “Eloísa y Abelardo” no deja de apuntar la superioridad emocional de Eloísa frente a la de Abelardo y como en ese aspecto el filósofo medieval se vio rebasado por su alumna, esposa y amante.
Probablemente Abelardo escribió su “Ética o conócete a ti mismo” en 1125 después de su boda con Eloísa y su castración. En esta obra de ética, con nombre que momentos sabe a título de libro de superación personal, Abelardo busca determinar donde recae el pecado en el hecho ético, si es el vicio, el deseo, la realización o el consentimiento al mal. Abelardo es un fundamento teórico para la frase “Lo que cuenta es la intención” porque después de varios análisis y ejemplos determina que el pecado se da en el consentimiento al mal, es decir en la intención. La persona puede tener una inclinación al mal, el vicio, y aun así no consentir en ese mal, también puede ser que la persona tenga el deseo al mal y que luche contra él. La realización del mal, el acto y sus consecuencias, también es descartada, porque como le consto a Abelardo, la persona puede tener la intención de hacer algo bien, como casarse, y los resultados malos, como ser castrado. O puede tener una mala intención y no verse afectado. Ahora bien el pecado para Abelardo es el consentimiento al mal, aquello que Dios ha prohibido, por lo que termina descalificando todo intento de los demás seres humanos de juzgar un hecho dado que lo único que pueden conocer es el acto y sus consecuencias y a lo mucho buscan mitigar las consecuencias dañinas para la sociedad. La intención sólo la conoce Dios y Abelardo separa el bien y el mal de la esfera sociopolítica y legal.
Hay que aclarar que las desventuras de Abelardo no son la única razón que se puede encontrar para entender porque habla de la intención, su respuesta al problema de los universales desemboca en un subjetivismo y estas conclusiones cuando se les pasa al ámbito de la ética dan por resultado esa intención totalmente personal e inaccesible para el otro que sólo puede ser conocida por Dios, quien debería de servir de fundamento para el bien pero ya en Abelardo ese Dios se empieza a convertir en una naturaleza que no puede sostener el bien.
Es indudable, y cuando se leen los ejemplos que da en su ética que sus experiencias personales influyeron en su teoría ética. En su correspondencia con Eloísa, ambos se preguntan más de una vez cómo es posible que cuando vivían contrariamente a los preceptos divinos no tenían problemas y cuando se les ocurre hacer las cosas bien les fue como en feria. Es por esta ruptura entre la intención y el exterior que se puede entender que Abelardo en su vida, el amor y su filosofía fue “paloma por querer ser gavilán.”
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Wednesday, May 27, 2009
Gavilán o Paloma: Filosofía y contextualidad de un filósofo medieval.
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